Últimamente percibo que la sociedad en general está “enfadada”, triste, instalada en la queja y cada vez que encuentro un episodio de este tipo no puedo evitar acordarme del termino NIMBY.

Además no soy yo sola la única que lo piensa, muchos psicólogos y sociólogos ya están calificando está era como la de la inteligencia emocional pero también la que se caracteriza por tener una sobreestimulación constante y unos altos niveles de frustración por las expectativas.

El termino NIMBY está más asociado al sector medioambiental pero la verdad es que creo que ahora mismo, todos, independientemente del sector al que pertenezcamos, estamos un poco con el “sí, quiero, pero no en mi patio trasero

¿Qué es NIMBY?

NIMBY son las siglas de “Not In My Back Yard” (en español algo así como: no en mi patio trasero).

Estas siglas son el slogan de un movimiento que se origino en Estados Unidos, en Virginia en los años 80. Consiste en que un grupo de ciudadanos se unen para enfrentarse a instalaciones, actividades o acciones normalmente que atentan con el medio ambiente y que ponen en peligro bajo su punto de vista, el entorno en el que viven tal y cómo lo conocen ahora.

Existen muchos proyectos por los que suelen organizarse los NINBY como por ejemplo:

  • Aeropuertos, estaciones o incluso paradas de transportes públicos.
  • Canteras o minas.
  • Centros de rehabilitación para algún tipo de adicción.
  • Vertederos o plantas de tratamiento de residuos.
  • Tanatorios, velatorios y crematorios.
  • Edificaciones para realojados.
  • Centrales nucleares, hidroeléctricas, termoeléctricas y cualquier otra instalación generadora de electricidad.
  • Antenas de alta tensión, telefonía, etc.
  • Construcciones religiosas.
  • Parques industriales o polígonos.
  • Estadios o palacios multifuncionales para conciertos, festivales o eventos multitudinarios
  • Y un largo etc.

¿Cuál es el problema de los NIMBY?

El problema es que normalmente estos colectivos se oponen a estos proyectos luego no tienen estilos de vida acorde a sus protestas. O lo que es lo mismo, no quieren que el proyecto se realice cerca de su entorno pero sí beneficiarse de los servicios o productos que ofrecen estos proyectos.

Normalmente, estos colectivos suelen increpar y dificultar la ejecución de los proyectos desde una posición muy poco empática, egocentrista y resumiendo con la frase por bandera de “sí, pero aquí no”.

Esto crea la controversia de ¿si cerca de ti no porque cerca mía sí? y genera malestar, confrontamiento entre vecinos, colectivos, intereses, etc.

¿Cuál puede ser la solución?

Una de las soluciones que se me ocurren es que se haga un esfuerzo en comunicar y razonar que el estilo de vida que llevamos tiene unas consecuencias en nuestro entorno que también tenemos que aceptar.

Si queremos tener cobertura móvil en todas partes, si tenemos un ritmo de vida donde demandamos grandes cantidades de energía que provienen de fuentes no renovables, si existen necesidades diferentes de distintos colectivos, etc. tenemos que hacernos cargo de ello desde nuestra posición “privilegiada”

Así para resumir… la basura que se barre y se mete debajo de la alfombra al final sale a la luz, así que es mejor ocuparse y no mirar hacia otro lado, aportar críticas constructivas en vez de destructivas y ser cada vez más conscientes de nuestras necesidades y el impacto que conllevan.

Y cerrando con el planteamiento de la sociedad inicial, creo que estamos en un momento de saturación y sobreestimulación en el que solo creemos que tenemos derechos y pocos deberes, cueste lo que nos cueste, por tanto un poco de sentido común, de pararnos a observar la naturaleza y sus procesos, quizás puedan hacernos volver al equilibrio, a la empatía y a ser comunidad.

¡Un saludo!

Bea.